Cómo montar un burdel

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En estos tiempos donde parece cada vez más complicado salir adelante con nuestro propio negocio, son muchos emprendedores los que buscan alternativas poco vistas. Y es que en la originalidad suele estar el éxito de una idea que pueda convertirse en un negocio rentable. Poner el enésimo restaurante en una calle donde ya hay decenas de ellos, o un centro de belleza en un barrio lleno de salones de ese tipo, ya no funciona tan bien como antes. Los negocios seguros parecen haber desaparecido, o haberse trasladado a Internet. Pero no todo el mundo puede trabajar de forma online, ni tener una tienda vendiendo productos de manera global. A veces uno tiene que ceñirse más al mundo que conoce, a su cuadra, a la gente que tiene cerca, para saber qué es lo que el público necesita. Cuál es el nicho de mercado que de verdad puede llevar estabilidad a su vida a través de su propio negocio.

Las whiskerías siempre han estado en el punto de mira, porque son locales “de mala vida” para muchos. En Buenos Aires, por ejemplo, este tipo de locales se prohibieron hace unos años, al saberse que eran en realidad burdeles clandestinos. La prohibición de este tipo de locales en la Argentina llevó a muchos empresarios a utilizar esta artimaña para hacer sobrevivir su negocio. Y tal vez un país en el que se persigue la prostitución no sea el mejor para montar un prostíbulo, pero por fortuna hay muchos de ellos donde esto sí que es legal. En Europa, en buena parte de Latinoamérica, la prostitución está regulada y permitida. Tener un burdel es un negocio como otro cualquiera, a nivel administrativo, con su fiscalidad, sus impuestos y sus licencias. Y de hecho, dada la gran demanda que el sexo de pago todavía sigue teniendo en el mundo, este tipo de negocios pueden convertirse en la tabla de salvación para muchos, porque son tremendamente rentables. Siempre que los mantengamos en buenas condiciones y cumplamos al cien por cien con la ley, sin caer en ilegalidades, un burdel puede generarnos mucho dinero, como te explicamos aquí.

La legalidad de estos locales

Evidentemente, lo primero que tenemos que conocer para montar un negocio de este tipo es lo que la ley dice en nuestro país al respecto. Hay lugares, como Alemania o Países Bajos, donde la prostitución está totalmente legalizada, así como los prostíbulos. Otros, como Hungría, permiten la prostitución pero no los burdeles, al considerarlos lugares donde los proxenetas se aprovechan de las chicas. En otros países, como por ejemplo España o Portugal, estos locales se montan al margen de la ley, detrás de la fachada de salas de fiesta o discotecas. Todo el mundo sabe que son burdeles, pero a nivel administrativo tienen todos los papeles en regla y suelen solventar cualquier inspección. Conocer la ley nos permitirá aprovecharla en nuestro favor, ante cualquier problema que pueda surgir.

Qué se necesita para abrir un burdel

Un burdel no es más que un local donde se llevan a cabo relaciones sexuales entre las escorts y los clientes. Hay muchos tipos de prostíbulos, desde los más pequeños, que cuentan con apenas un par de habitaciones, hasta los más grandes, donde puede haber decenas de chicas trabajando. Lo habitual es tener un local amplio, con al menos dos plantas. En la primera colocaremos un bar, donde los clientes podrán tomar algo con las chicas, mientras eligen con quién quieren estar. También debemos incluir todos los servicios propios de un local de bebidas, como aseos, salida de emergencia, etc… Con estos papeles en regla, la planta de arriba la dejaremos para las habitaciones de las chicas. Allí podrán trabajar e incluso quedarse a vivir, a cambio de un pequeño alquiler, por ejemplo.

Si estamos en un país donde los burdeles están permitidos, lo más importante es mantener todos los papeles en regla. Necesitaremos seguramente una licencia por parte del municipio donde ubiquemos el local, o el Ministerio de Trabajo, si procede. Así mismo, necesitaremos permisos especiales para contratar a las chicas. Podemos hacerlo por servicio, o tenerlas con un contrato fijo, a comisión o pagando cierto dinero al mes, aunque esto es más complicado, por la variación en las ganancias. Las chicas suelen ser autónomas y cobrar por servicio realizado. La limpieza es otro de los puntos clave del local, ya que debemos mantenerlo siempre impoluto. Eso mejorará la clientela y también favorecerá que las chicas estén más cómodas trabajando aquí.

Consejos para tener éxito

Un burdel es un negocio bastante peculiar, y aunque puede ser considerado como una empresa más, debemos entender las diferencias con respecto a otros. Por ejemplo, entender que vamos a enfrentarnos a las miradas acusatorias de parte de la población, y tratar de ser consecuentes con ello. No hay que buscar polémicas, solo hacer nuestro trabajo de la forma más eficiente. La publicidad debe ser primordial para darnos a conocer. El boca a boca de los clientes también hará mucho, así que habrá que hacerles sentir como en casa. Aprovechar las opciones que nos ofrece Internet para conseguir llegar a más público, de una forma más rápida y sencilla. Y por encima de todo, mantenernos fuera de actividad ilegales que suelen relacionarse con la prostitución. Nada de trata, nada de drogas. Crear un espacio seguro y relajante en el burdel es la mejor forma de conseguir que sea un éxito.

Un negocio rentable

Has entrado en este artículo buscando un negocio que pueda serte rentable. Sabiendo que en la época actual, esto es muy complicado de darse, por todo lo que estamos pasando, los burdeles son, al menos, una alternativa a tener en cuenta. La demanda de sexo sigue aumentando en todo el mundo, y en los países donde la prostitución está regularizada, los clientes han perdido el miedo a ir a burdeles. En Países Bajos, por ejemplo, este negocio supone ya casi un 1% del PIB, una industria más importante que la quesera, tan popular en esos lares. Allí donde hay un prostíbulo hay negocio, siempre que sepamos manejarlo con inteligencia y aprovechar este nicho de mercado tan importante. Mantener a las chicas contentas, y a los clientes más felices todavía, suele ser la manera de triunfar con un burdel. Y sí, pueden llegar vacas flacas, y momentos duros, pero al final siempre se remonta, porque el deseo de disfrutar del sexo nunca pasa de moda.